Juegos tradicionales: lo que jugaban los niños de antes

Juegos online, consolas portátiles en 3D y controles con sensores de movimiento. Hoy en día es normal ver a un niño de 10 años jugando en linea o con alguna de estas consolas de última generación. Es cierto que los avances tecnológicos y la sociedad actual llevan a los niños a pasar el rato casi todo el día frente a una pantalla. Sin embargo, hace no muchos años la diversión de los más pequeños era otra. Los niños de antes, y me incluyo, pasábamos el rato al aire libre y jugando siempre en mancha.

Mi generación fue una de las primeras en disfrutar este boom tecnológico. Recuerdo mi primera consola portátil: a los 9 años, mi papá me regaló por Navidad un Game Boy Color con el juego Pokemon Yellow. Me podía pasar horas jugando y gastando todos mis ahorros en comprar pilas que duraban solo un día.

Sin embargo, la aparición de esta consola en mi vida no cambió la forma en que me divertía con mis amigos, hermanos y primos. A continuación, no te pierdas un repaso de los juegos tradicionales de los niños de antes que, esperemos, permanezcan por mucho tiempo.

Las escondidas

Un clásico. En ningún grupo de niños podía faltar este juego. Solo hace falta un espacio amplio y mucha imaginación. El juego consta en que un jugador se queda frente a una pared con los ojos tapados y cuenta hasta 10 o 20, mientras los demás jugadores se esconden en la casa, parque o donde estén jugando. Una vez termine de contar, el jugador tiene que salir a buscar a cada participante. Si llega a ver a alguno, debe correr hasta donde comenzó a contar, o “la base”, y gritar “¡Ampay (nombre del jugador)!”.

Por el otro lado, cada uno de los participantes que se escondieron debe buscar la manera de llegar a la base sin que lo vea el buscador y gritar “¡Ampay me salvo!”. Existen variantes como “Las Chapadas” o “Encantados”, en las cuales el buscador debe perseguir a los que se esconden y si los llega a agarrar, estos quedan “congelados” hasta que otro participante los descongele.

7 Pecados

Bastaba una pelota para poder pasar horas jugando. En el grupo de niños, a cada uno se le designa un número. La pelota era lanzada al aire lo más alto posible y uno de los participantes gritaba un número al azar.

El niño al que le pertenecía este número era el encargado de coger la pelota y en ese instante gritar “¡Stop!”. En ese momento, los demás deben parar y solo pueden dar 3 pasos en cualquier dirección. La diversión llegaba cuando el que tenía la pelota decidía a quién tirársela, al mejor estilo de mata gente.

Trompo

Si hay algo que agradezco haber aprendido de mi papá, es a jugar trompo. Jugar trompo (pico, peón o peonza, como se le llama en algunos países) se puede considerar un deporte e, inclusive, un arte. La mecánica del juguete es simple pero requiere de práctica y destreza. Se debe enrollar la cuerda alrededor del trompo y tirarlo de uno de sus extremos a la vez que se lanza contra el suelo. De esta manera, se consigue el el trompo rote sobre su punta.

Lo increíble de este juguete es que cada uno tenía su estilo propio. Podías encontrar de distintas formas, tamaños y diseños, incluso podías personalizarlo a tu manera. Recuerdo pasar horas en la playa pintando mis trompos y dándole a cada uno un toque especial. Claro que lo más importante era demostrar tu talento. La gente te admiraba si podías hacerlo bailar en la mano, deslizarlo por la cuerda de un lado al otro o recogerlo con la cuerda mientras gira en el piso. Y no podían faltar las peleas de trompos con su respectiva apuesta.

Cometa

¿Quién no ha soñado de niño pilotear alguna vez un avión? Quizás es por esto que volar cometa era un gran pasatiempo entre los niños de antes. Recuerdo cuando iba con mis padres y hermanos los fines de semana afuera de la ciudad y lo primero en meter al carro eran las cometas con diseños de nuestros personajes animados favoritos.

De igual manera, las cometas se pueden personalizar con distintos diseños y formas, e incluso añadirle otros elementos cuando se organizan peleas de cometas. El participante que resulte victorioso, logra quedarse con la cometa del rival. En muchos lugares abiertos, como campos y playas, se organizan competiciones de cometas que se caracterizan por la infinidad de diseños presentados.

Canicas, soldaditos y yo-yó…

Otros juego que se jugaban en las calles o en los patios de las quintas antiguas eran las canicas, los soldaditos y el yo-yó, y que tenían una gran trascendencia. Para jugar cualquiera de estos necesitabas muchísima habilidad, especialmente para usar el yo-yó, porque podías hacer muchos trucos y vueltas con él.

Si sentiste nostalgia al recordar alguno de estos juegos, considérala una oportunidad para compartirlo con tu hijo o hija. Nunca está de más pasar tiempo de calidad al aire libre y más aún si es con la persona que más quieres. No dejes que se pierdan estas tradiciones con las que disfrutaste tanto en tu infancia.

Imágenes: AlcaldiaDeUrena, Taringa, Quetzalandia, Terra, Plazanimal, GoGamingGiant, RealSimple, RaviolisForLunch, LaughingSquid, ViniVidiVinvi, YoMania, MyGaybors, ElSentido.

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Acerca del autor

Escrito por Jose Alfredo Chirinos

Soy comunicador, me gusta descubrir música y Oasis es lo mejor que le ha pasado a la humanidad.

2 Comentarios Dejar un comentario ›

  • B
    9 septiembre, 2011

    AQELLOS TIEMPOS YA NO SE VRN FUERON REMPLAZADOS POR LA TECNOLOGIA… GRACIAS A DIOS EN MIS TIEMPOS SE DISFRUTARON AL MAXIMO

    • cgonzales
      27 septiembre, 2011

      Es cierto, B, yo también pienso igual, nada como los juegos de antes.