Celulares, ¿son un riesgo de cáncer para los niños?

Hace unas semanas, celebramos en casa de una amiga el cumpleaños número 10 de su hija mayor. La fiesta salió muy bonita, aunque se trató más de una reunión con actos de magia y dulces que de una fiesta infantil en sí. Sin embargo, lo que me sorprendió más fue ver que la mayoría de los niños llevaban teléfonos móviles, a través de los cuáles coordinaban con sus padres el momento ideal para que los recojan.

Pero más impactada quedé cuando mi amiga le regaló a su hija un teléfono celular de Barbie. Entonces le pregunté si realmente lo consideraba necesario, ya que en mi opinión, los móviles solo distraen más a los pequeños y los expone a más riesgos con extraños.

No obstante, según mi amiga era cuestión de seguridad ya que le ayudaba a mantenerse comunicada con ella todo el tiempo, a la vez que se ponía a la moda. Pero, ¿es bueno que ellos los usen?

¿Móviles para niños?

Aunque el tema de seguridad sea válido al menos en esta parte del planeta, lo cierto es que los teléfonos celulares funcionan a radiaciones y por lo tanto pueden causar algún tipo de daño cerebral a la larga como el cáncer. No importa que el modelo sea un Firefly o un Nokia, todos los móviles funcionan igual y se colocan a la altura del cerebro para recepcionar la llamada.

Muchos institutos científicos han realizado estudios al respecto para comprobar si existe un daño real a las células cerebrales , al ADN o una tendencia a provocar tumores. El primero en saltar al frente es la Junta Nacional de Protección Radiológica Británica, cuyo representante Sir William Stewart, viene señalando desde el año 2000 los peligros a los que se exponen los niños por el uso de teléfonos móviles.

Estudios y riesgos

Según Stewart, los niños menores de ocho años no deben usar celulares, en tanto que los niños entre 9 y 14 solo deben limitarse a mandar mensajes de texto debido a que su cráneo es muy delgado y su sistema nervioso no está formado aún, por lo que cualquier radiación podría afectarlos irreparablemente. Si bien es cierto los años han pasado y la tecnología es más cuidadosa, existe siempre la duda de una posible radiación.

A este informe se suma el de Henry Lai, profesor de bioingeniería de la Universidad de Washington, quien sostiene que cada vez que usamos el teléfono móvil, nuestra cabeza recibe y absorbe del 70 al 80 por ciento de la radiación emitida por la antena.  Esto podría ser la causa de futuros tumores al cerebro o de alteraciones al ADN.

Por último, el Instituto Sueco Karolinska realizó en el 2004 una prueba a 750 personas y concluyó que utilizar el teléfono móvil por más de diez años, incrementaba hasta en cuatro veces el riesgo de tumores. Sin embargo, hasta el momento no hay una prueba fehaciente que demuestre que el uso de estos aparatos ocasionen estos males en los adultos, por lo que por prevención no deben estar al alcance de los niños.

Hace algunas semanas la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), entidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS), emitió su veredicto respecto al análisis de más de 100 artículos científicos, el cual dio como resultado una serie de clasificaciones para sustancias o agentes cancerígenos, el cual coloca a los teléfonos móviles en el grupo 2B, que señala a aquellos elementos que posiblemente causen cáncer.

Seguridad

Es posible que muchos papás hayan optado por entregar a sus hijos un teléfono para mantenerse cerca de ellos, en tanto que otros chicos pueden haber trabajado el verano para comprarse el suyo. No obstante, no podemos dejar de lado estos estudios que demuestran desde el año 2000, un riesgo posible e inminente de contaminación y radiación en los pequeños. Quizás por eso en muchos países de Europa los celulares para niños están prohibidos.

Muy aparte de este tema, conseguir tener seguros a nuestros niños con un teléfono móvil no siempre es posible, ya que si el niño no quiere ser encontrado puede inventar mil y un excusas, como que no había señal o se le acabó la batería. Asimismo, otro riesgo que se pone de manifiesto es el acoso por parte de extraños.

Recuerdo haber visto el año pasado un caso en la televisión, en el que una niña de 13 años había sido seducida y secuestrada por un  adulto. Este la llamaba constantemente y había logrado ganarse su confianza y afecto al punto de hace que huya con él. Otro caso fue de un niño a quien su amigo por teléfono lo citó para conocerse, siendo raptado por dinero.

Por eso, en mi opinión no es confiable que a tan corta edad se hagan cargo de su propia seguridad, ya que al final de cuentas son ellos quienes juzgan a quien le dan o no su número móvil; y si a ello le sumas los riesgos en su salud, termino por decidir que un móvil es la peor opción. ¿Y tú que opinas?

Referencias: GeoSalud, BBCMundo, ArticuloZ.

Imágenes: ElBrollo, MobileNina, DrMime, Terra.

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Acerca del autor

Escrito por Lidia Caparachin

Soy comunicadora social, apasionada del cine, el teatro y la música; me encanta viajar, los helados de fruta y las series policiales.