5 técnicas para aumentar el autoestima a mi hijo

Ser padres es una tarea demandante y literalmente vital, ya que tu hijo depende de ti desde que está en tu vientre, y poco a poco, con cada caricia y cada actitud que tengas hacia él, irás formando su personalidad, desarrollando sus habilidades y reforzando ese maravilloso vínculo entre ustedes dos. Y eso nadie lo podrá romper. Para que el autoestima de tu hijo se constituya como su mayor fortaleza, ten en cuenta estos 5 consejos:

 

1. Recuérdale que lo amarás pase lo que pase

Jamás te atrevas a decirle que ya no lo quieres. En la infancia temprana tu pequeño adquiere percepciones que configurarán su mundo por el resto de sus días. Dile cada día que lo amas, que es importante para ti y para su padre, que siempre vas a cuidarlo y que es un niño valioso, aunque no sea perfecto.

2. Fomenta riesgos

Si crías a tu hijo en una burbuja de comodidad, va a sentirse profundamente turbado cuando deba enfrentarse a la vida real. Cuando le des todo a pedir de boca estarás cometiendo un gran error. En cambio, deja que vaya a comprar el pan solo de vez en cuando, deja que te ayude a secar los platos, a matar alguna mosca, invítalo a bajarse solo de la cama. Mantente cerca para darle una manita de ayuda, pero confía en él. Así estarás forjando a una persona segura de sí misma.

3. Deja que se equivoque

Tal vez al primer intento se ponga el pantalón al revés o las medias volteadas. Probablemente no saque calificaciones excelentes todos los días en la escuela, pero es normal. Te sorprenderá saber que muchos niños ‘prodigio’ (que la mayoría de las veces solo tienen una inteligencia promedio, pero son muy responsables), al finalizar la etapa escolar se frustran porque la universidad y la vida adulta no son tan sencillas. Deja que tu pequeñín se dé cuenta de que no siempre ganará, pero que es lo suficientemente fuerte como para seguir intentando dar lo mejor de sí.

4. Aliéntalo

No resaltes sus errores, sino cuán cerca está de lograrlo. Conviértete en su fan número uno sin dejar de corregirlo. Dale ánimos por las mañanas y besa su frente cada noche.

5. No lo compares

Las comparaciones duelen y es preferible evitarlas. Si él o ella es quien comienza a hacerlo, rescata la situación señalando que, por ejemplo, su hermano podrá ser más rápido en las carreras, pero que él corre distancias más largas.

Estas labores deben ser compartidas por tu pareja y tú y, en la medida de lo posible, por todas las personas de su entorno. En la adolescencia y en la vida adulta es cuando se vuelve más evidente nuestra formación durante la infancia y las carencias afectivas o el desorden familiar pueden degenerar en problemas más serios.

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